II Testing de Biodiversidad en Marruecos. Día V (y último)

El último día de Testing en Marruecos los dedicamos a la reserva natural Jebel Bouachem, un magnífico paraje a muy pocos km de Cefchaouen, lo que nos permitiría regresar a comer y dedicar la tarde a preparar el viaje de vuelta, algunas compras, y paseos tranquilos por la ciudad.

Ruta hasta llegar a los dos lugares donde testeamos el último día.

Paramos primero en una zona de monte mediterráneo bastante espeso, con el tipo de flora y fauna que es de esperar en estos montes: Quercus, Cistus, Erica y las aromáticas que suelen acompañarles. En este caso la quercínea más abundante era el alcornoque, abundaban tres especies de de jara sobre las demás: Cistus salviifolius, C. populifolius y C. monspeliensis. También se podían ver jaras blancas (C. albidus), pringosas (C. ladanifer) y C. crispus. Entre los arbustos, destacar la abundancia de durillos (Viburnum tinus) y de madreselvas (Lonicera implexa); entre las aromáticas quizá la mas abundante sea el cantueso (Lavandula pedunculata).

Durillo (Viburnum tinus), muy abundante en la primera parada.

Erica sp.

Erica sp. Dos muestras de la abundancia de brezos que había en esta zona.

Lonicera implexa. Madreselva.

Cytinus hypocistis. Una planta sin hojas parásita de las jaras, y que crece junto a la base de las mismas.

Paisaje del lugar de la primera parada.

La segunda parada la realizamos en una zona muho más abierta, con un suelo que debe de haber sido cultivado hace relativamente poco tiempo, y cubierto completamente por jaras de la especie C. crispus, y por varias especies de labiadas y algunas leguminosas de pequeño porte, incluidas muchas Erophaca baetica. El prado era atravasado por un pequeño arroyo por el que circulaba agua (algo que aquí en españa es cada vez más raro); en los alrededores de este arroyo abundaban los helechos y algunas jaras de mayor porte que la anterior. Aquí ya se veían volar insectos libando entre las flores, cosa que no habíamos visto en la parada anterior; conseguimos fotografiar varias especies de sírfidos, mariposas, escarabajos, y dos especies de pamphágidos (langostones sin alas o con alas muy cortas, con el cuerpo rechoncho y el lóbulo basal del fémur maás largo que el dorsal), muy abundantes en la manta de Cistus crispus.

Ajete o Lágrimas de la Virgen (Alium triquetrum), una sorpresa que nos esperaba en el arroyo.

Tropinota sp. Un cetónido, muestra de lo que volaba por esta segunda zona.

Uno de los mýultiples helechos que cubrían el suelo en los alrededores del arroyo.

Precioso bupréstido encontrado entre las hojas de Cistus crispus.

Sírfido, posiblemente Eupeodes, libando en las abundantes jaras.

La muy común por aquí Lycaena phlaeas también abundaba en esta zona.

Pamphágido muy abundante en la zona de Cistus cripus y labiadas.

Después de esto, nos despedimos del campo en Marruecos, nos vamos a comer, y a hacer un poco el turista, que tampoco pasa nada.

Expedición después de la mañana de testing, haciendo “el turista”.

Depués a comer, a uno de los restaurantes más finos de la plaza de la Kasbah, el Chez Hicham, donde comimos otra vez estupendamente, destacando esta vez mucho los postres, y donde, como no puede ser de otra forma, nos sentamos al lado de una persona de Puertollano.

Cuscús de verduras, bastante bueno.

Yogur con miel y frutos secos; increible lo bueno que puede estar un simple yogur.

Después de la comida, relax, paseos por la plaza, últimas compras, té, … en resumen, más turisteo del bueno hasta la hora de cenar.

Té en la plaza de la kasbah.

Plaza de la Kasbah.

Antes de cenar en una tranquila plaza junto a la casa de la cultura de Chefchaouen.

La cena la volvemos a hacer en el Ali Baba, para despedirnos de la ciudad. Esta vez más suave, ensalada marroquí y el crepe de chocolate, que estaba buenísimo.

Última cena en el Ali Baba.

Y después, a acostarse que el día siguiente iba a ser duro. Muchas horas de viaje.

Llegada al puerto de Algeciras.

Otra odisea en la aduana, que casi nos hace perder el ferri, el mar un poco alborotado, comida en una pollería de Algeciras, lluvia torrencial en España, y ya por fín, muy de noche, llegada a Daimiel, y despedida.

Una experiencia estupenda; para mí, inolvidable. Tendré que repetir….

El autor afotando. (Foto de Alex)

 

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